Desde UPyD pedimos la devolución de los servicios esenciales al Estado, y lo hacemos para garantizar una misma calidad en la prestación que reciban todos los ciudadanos en algo tan básico como la sanidad, la educación o los servicios sociales, con independencia de su residencia, nacimiento, sexo, religión o cualquier otra característica personal, incluidas las físicas, sensoriales, intelectuales o psíquicas. Según el INE en 2008, en España existen casi 3,8 millones de personas discapacitadas, de distintos tipos y grados, el 70% en grado severo o total, del que casi un 60% son mujeres, siendo la movilidad la disfunción más habitual.
La población afectada aumenta según la pirámide poblacional: el 32% de los mayores de 65 años tiene alguna discapacidad. Atención: algo más del 40% de los afectados tienen entre 6 y 64 años. También el sector de los servicios sociales tan cuestionados ahora económicamente, puede ser un motor de empleo
En Andalucía son más de 700.000 las personas discapacitadas. Cerca del 70% reciben las ayudas técnicas o personales que les proporciona una existencia razonablemente digna. El resto, no perciben ninguna ayuda diferente a la proporcionada por sus cuidadores, normalmente de su propia familia.
Los cuidadores, aquellos que facilitan el cuidado personal y supervisión, son en la mayoría mujeres (y familia) con una media de 50 años, y duplican o triplican el número de dependientes. Estas personas adquieren un deterioro paulatino en su salud; un cansancio permanente inicial, depresión y en muchos casos necesidad de un tratamiento paliativo hasta convertirse en un nuevo dependiente. Los cuidadores, auténticos héroes sociales sufren un grave deterioro en su vida social y personal. El 63% reducen su ocio y para casi un 55% ha tenido consecuencias laborales y económicas.
Debemos reconsiderar la visión social de este colectivo. ¿Quién es discapacitado y Por qué? ¿Está discapacitado alguien que oye o ve menos que yo? ¿Está discapacitado alguien menos inteligente que yo? ¿Está discapacitado alguien con fobias “peores” que las mías propias? ¿Por qué? ¿Cuánto? ¿En comparación con qué o con quién? ¿No será que el grado de discapacidad lo determina el mercado, simplemente en función del grado de “intercambiabilidad” del individuo en cada puesto de trabajo? ¿Asumes una discapacidad o disfuncionalidad si adquieres obligaciones como cuidador?
Mucho me temo, que yo mismo soy discapacitado multifuncional. Soy discapacitado visual, porque necesito gafas para leer. También soy discapacitado nutricional: debo usar una prótesis maxilar, para poder masticar. También soy un discapacitado social: tengo fobia al egoísmo y a la insolidaridad. Y eso, de momento, que aquí, todo es de momento, y en cualquier momento, va a peor. ¿Y tú? ¿Qué discapacidad tienes?
Andalucía siempre ha demostrado ser una tierra solidaria, intercultural, de eso aquí se sabe mucho, así lo entiendo, y no podemos flaquear en la creación de un espacio protegido, que fomente la normalización de nuestros ciudadanos más necesitados. Debemos actuar sobre lo ya construido con propuestas que caminen en la ayuda permanente hacia ellos y hacia sus cuidadores.
No es de recibo que de las más de 450.000 peticiones de ayuda a la Dependencia cursadas el año pasado en la Junta de Andalucía, aun no hayan recibido respuesta más de 150.000.
¿Cómo podemos tener ciudadanos y dependientes sin atender por falta de recursos, mientras se dilapida el dinero en embajadas en el extranjero, o en radios y televisiones públicas para solaz exclusivo del gobernante de turno? Este tipo de actuación, más que egoísmo o insolidaridad con los más débiles, lo que refleja, es una profunda estulticia, porque si tenemos suerte, si vivimos lo suficiente, algún día todos seremos dependientes, todos seremos discapacitados, y en grado severo.
Un último apunte. ¿Pueden Uds. imaginar las dificultades que como consecuencia de las obras del Metro de Granada, llevan años sufriendo invidentes, discapacitados físicos o las mamás con sus cochecitos?
Fernando Marino
Candidato UPyD al Parlamento Andaluz por Granada